Nuestro origen
Raíces educativas en San Pablo del Lago
En 1947, el profesor sanpableño Gerardo Guevara Barba inició las gestiones para crear el Núcleo Educativo Escolar Nº 3 en San Pablo del Lago. Desde ese impulso nació una experiencia educativa pionera, vinculada a la formación rural y al servicio de nuestra comunidad.
El 10 de septiembre de 1948, el Ministerio de Educación autorizó el funcionamiento del Normal Rural Femenino Nacional, institución en la que se formaban profesoras rurales al culminar el cuarto curso. Desde entonces, nuestra memoria institucional quedó unida a la preparación de maestras y maestros para el país.
Transformación
De Normal Rural a referente pedagógico
En 1958, mediante un convenio entre el Ministerio de Educación y la UNESCO, el Normal se integró a la Red Internacional de Escuelas Normales Asociadas al Proyecto Principal Nº 1. Este vínculo fortaleció nuestra proyección y nos permitió consolidar una vocación pedagógica con alcance nacional.
El 29 de diciembre de 1967 recibimos el nombre de “Alfredo Pérez Guerrero”, en homenaje al ilustre maestro ibarreño. Posteriormente fuimos Colegio Normal Experimental, Instituto Normal Superior Nº 6, Instituto Pedagógico e Instituto Superior Pedagógico, siempre con la misma misión de formar con responsabilidad y excelencia.
Unidad Educativa
Una institución integrada
El 14 de noviembre de 2013, mediante Resolución Nº 294 DP-CEZ-1-2013, se autorizó la creación de la Unidad Educativa “Alfredo Pérez Guerrero” como resultado de la fusión de instituciones educativas de la parroquia San Pablo, cantón Otavalo, provincia de Imbabura.
Con esta nueva etapa conservamos nuestro nombre, nuestra memoria y el compromiso de acompañar a estudiantes desde Educación Inicial hasta Bachillerato. Hoy nos reconocemos como una comunidad educativa que integra pasado, presente y futuro.
Compromiso
Educamos para transformar
Valoramos lo construido por autoridades, docentes, personal administrativo, familias y estudiantes. Nuestra tarea es seguir fortaleciendo la cultura de paz, la convivencia armónica y los aprendizajes que permiten formar ciudadanos innovadores, justos y solidarios.
Recordamos con gratitud a quienes dirigieron esta casa del saber y a las instituciones que se integraron a nuestra historia. Cada nombre, cada sede y cada generación forma parte de una identidad que seguimos cuidando con orgullo.